Filtros de agua para cultivos hidropónicos y el riego de plantas y jardines

Consejos para conseguir una cosecha de calidad (I)

 Independientemente de la estación del año en la que vayamos a plantearnos crear un cultivo para obtener una cosecha de calidad, ya sea de interior o de exterior, siempre viene bien conocer y tener en cuenta los parámetros con los que vamos a trabajar. Identificar nuestros puntos fuertes y débiles, tanto a nivel de conocimientos técnicos como de conocer la propia variedad y el lugar de cultivo, no son tareas fáciles y la única manera de irlas conociendo es a través de la experiencia. Luego ya llegará la hora de mejorar, ir probando otras técnicas y métodos. El cannabis de calidad es un cúmulo de pequeños factores. Lo que pocos cultivadores se plantean desde el principio es con qué calidad de agua van a trabajar…

Tabla periódica de los elementos

  

¿QUE TIENEN EN COMUN TODOS LOS CULTIVADORES?

 El AGUA. Sea para jardines, frutas, hortalizas, flores o cannabis, todos los cultivadores la necesitan para regar. Dependiendo de la zona en la que estemos, dispondremos de una calidad de agua u otra y la manera en la que la vayamos a tratar, hará que consigamos ese plus de calidad y mayor producción en nuestra cosecha. La mayoría de los cultivadores suelen usar agua del grifo, la que tienen más a mano y por qué no decirlo: la más barata. El agua nos sirve para agregar los fertilizantes y los nutrientes así que usar agua del grifo no es una buena herramienta con la que comenzar a trabajar si nos lo queremos tomar seriamente.

 Entonces haceros esta pregunta, si vosotros no bebéis agua del grifo y la soléis beber embotellada ¿por qué dársela a vuestras plantas? Os acordáis de la frase “lo barato sale caro”? Pues en el caso de usar el agua del grifo sin un previo tratamiento nos puede salir muy caro. Pero, por qué? Para empezar, evitaremos posibles problemas de carencias y excesos: como no sabemos qué cantidad de minerales y en qué proporción los lleva, nos costará averiguar si alguna de nuestras plantas muestra señales y cuales son. Esto estresa a las plantas y el hecho de averiguar tarde de qué tipo de carencia o exceso se trata, puede provocarnos auténticos quebraderos de cabeza, ralentizar el ciclo de la fase natural de la planta y disminuir el aroma, la cantidad y la calidad del fruto.

 

¿QUE DEBEMOS HACER PARA TRATAR EL AGUA?

 El agua del grifo contiene cientos de sustancias disueltas en diferentes cantidades, como sales minerales, fosfatos, sedimentos, metales pesados, restos de las mismas cañerías, y como sabemos TODAS las aguas municipales contienen cloro.

 El CLORO. Recordemos que es un elemento químico agregado por el hombre, esencial para el suministro de agua potable ya que mata bacterias, virus, hongos y parásitos. A la vez, es el enemigo número uno de los microorganismos beneficiosos presentes en el sustrato, cuya función es la de mantener las raíces limpias y sanas lo cual influirá negativamente en una absorción de los nutrientes y fertilizantes al 100% e impedirá la formación de un buen cepellón quemando las raíces. Recordemos que el desarrollo de unas raíces sanas es esencial para obtener una buena producción, ya que en las plantas de cannabis ocurre lo mismo que en los icebergs, sólo vemos la parte del exterior aunque la parte más grande es la que no se ve y es la más importante!


 

La EC. Una EC alta también puede ser un problema. La EC o electro conductividad, es la medida de la cantidad de sales minerales disueltas que contiene el agua. Además contiene contaminantes disueltos como metales pesados (Plomo, Cadmio, Boro, Arsénico, Mercurio…) que pueden ser tóxicos para tus plantas (igual que para el cuerpo humano).

El pH. El pH es el valor numérico que expresa la concentración de iones de hidrógeno y mide el grado de acidez o de alcalinidad del agua. Podemos medir los ácidos a través de la concentración de los iones de hidrógeno: los ácidos fuertes tienen altas concentraciones de iones de hidrógeno y los ácidos débiles tienen concentraciones bajas.

 Las plantas, al igual que las personas, tienen variaciones de pH. Si estas no tienen un pH adecuado no tendrán una buena salud, estando más expuestas al ataque de hongos, virus e insectos no deseados. Un pH recomendado para el cultivo es el que varía entre 6,5 y 7,5. Podemos conseguirlo utilizando un equipo de osmosis, que nos ayudará a estabilizar el pH del agua, ya que el agua de osmosis inversa tiene un nivel de pH de 6,5 aproximadamente y no todos los elementos son absorbidos en el mismo rango.

 

La cal (calcio) y el magnesio son los otros dos principales elementos existentes en el agua. Aunque también son nutrientes para las plantas, estos se encuentran en el agua en forma de pequeños cristales pero si se encuentran en una alta concentración harán que se incrusten en las raíces y evitarán que los nutrientes y fertilizantes sean absorbidos. Este bloqueo de raíces se conoce como un “nutrient lockout”.

 Unas raíces sanas podrán absorber el 100% de los nutrientes añadidos. Una alta cantidad de sales minerales en tu agua puede causar una saturación en las raíces y que no puedan absorber los nutrientes necesarios. Tengamos en cuenta que las plantas pueden llegar a admitir hasta un 1,4 ó hasta 2,2 de EC, según genética y fase del cultivo. Si por ejemplo el agua que usamos tiene una EC de 1,0, sólo podremos añadir nutrientes hasta 0,4 ó 1,2 para alcanzar los niveles máximos. Si por lo contrario empezamos con un agua de 0,1-0,2 o incluso a 0,0 podremos añadir muchos más nutrientes a nuestras plantas.

 

 

TEMPERATURA Y HUMEDAD

  Otros dos factores a tener muy en cuenta son la temperatura (T/oC) y la humedad relativa (%). Cuanto mayor sea la temperatura, mayor necesidad de riego. Según la combinación de ambos parámetros, se producirán unas condiciones u otras que pueden afectar de manera muy significativa en el proceso, especialmente en la transpiración y la asimilación de nutrientes de las plantas. A la relación entre ambos parámetros se le llama déficit de presión de vapor o DPV (puedes consultar más información aquí).

EL RIEGO

 Otro factor clave para tener unas plantas sanas y fuertes es el riego. Para empezar, deberemos elegir qué sistema vamos a usar: manual, automático o inmersión (del hidropónico hablaremos más adelante, de manera extendida). También existen otros sistemas en el mercado como los Autopot y similares.

 El horario en el que vamos a regar es otro factor a tener en cuenta. Lo ideal es regar a primera hora del día aunque hay quien lo prefiere hacer a última hora. Dependiendo de las condiciones de la sala y/o del sitio, nos podríamos exponer a unos niveles altos de humedad durante la noche, ya que no hay luz ni calor que evapore el agua, lo que nos conllevaría a correr riesgos innecesarios de aparición de hongos. Se aconseja para ello tener una sala bien ventilada y el uso de un deshumidificador de aire acorde a nuestras necesidades.

LA GENETICA

  Otro de los principales factores será la elección de una buena genética de calidad y dentro de las miles de variedades existentes a día de hoy, cada cultivador tiene sus preferencias y conocimientos pero os aconsejamos las de algún banco conocido y con buena reputación.

 La elección de la variedad también dependerá del entorno en el que vayamos a cultivar. Por ejemplo, si lo hacemos en un espacio pequeño de interior, las variedades índicas pueden ser una buena opción pero si lo hacemos en un lugar de exterior grande y espacioso, tal vez prefiramos una variedad más sativa. Si tenemos en cuenta que en exterior se suele recolectar (como norma general aunque siempre hay excepciones) entre mediados de Septiembre y finales de Octubre, también se tendrá que tener en cuenta la zona en la que vivamos y sus condiciones climáticas antes de llegar esas fechas.

 

 

En el próximo artículo seguiremos hablando de la importancia en la elección de un buen sustrato, los fertilizantes, el tiempo de cosechar, el secado y curado.

 

El agua en el cannabis medicinal y el nuevo estándar de calidad

Un nuevo estándar de calidad en el agua en el cannabis medicinal

 

El creciente mercado del cannabis medicinal y para uso cosmético, así como toda una novedosa industria de productos basados en el CBD, el principal cannabinoide no psicoactivo de la planta de la marihuana, ha revolucionado los estándares de la calidad del producto, la cual está directamente relacionada con la calidad de los métodos de producción. Veremos a continuación la importancia de la calidad del agua, la cual a menudo no se tiene en cuenta como se debería.

El agua en el cannabis medicinal y el control de las variables

El cultivador de cannabis generalmente es muy celoso del control de las variables ambientales, particularmente en aquellos entornos donde puede controlarlas al máximo, como en el cultivo de interior. Nos referimos a la luz, la temperatura, la humedad relativa… pero, ¿y el agua?

Cuando de lo que se trata es de lograr el mejor producto posible con los medios disponibles, cualquier bombilla no vale. Eso lo sabe hasta el cultivador más inexperto. De igual forma, no mide la temperatura o la humedad según la sienta en su piel, ni añade los nutrientes a ojo. El cultivador sabe que en la atención rigurosa al detalle está el éxito del cultivo.

Esa atención al detalle, aplicada también al agua, puede suponer la diferencia entre un cultivo aceptable y uno excelente. O entre un cultivo que no puedas comercializar y uno que cumpla con los exigentes estándares de salubridad de la industria farmacéutica. No olvidemos que el agua no solo es fundamental para cualquier ser vivo, sino que, en el caso de nuestros cultivos, es el principal medio a través del cual las plantas adquieren sus nutrientes.

Podemos confiar hasta cierto punto en el agua corriente con que regamos nuestras plantas. Es posible que conozcamos la EC (electro conductividad) del agua con que reguemos y, si no es un agua dura, seguramente hasta pensemos que su calidad es suficiente para nuestro riego.

Podemos tener una confianza similar en otras fuentes de agua: lluvia, pozos, acequias… Existe toda un área del mundo del cultivo en la que esta aceptación de mínimos es razonable: la de la jardinería. Puede que un crisantemo se nos presente igualmente lozano y bello con aguas de diferentes calidades (siempre y cuando no nos vayamos a aguas muy contaminadas). Pero cuando estamos hablando de productos para uso médico y consumo humano, el estándar que se persigue es el de la búsqueda de la máxima calidad posible.

El cultivador exigente no se conforma con aceptar las condiciones mínimas: su objetivo son las mejores condiciones. Ese es el baremo de la competencia: si durante tu cultivo has atendido cada detalle a la perfección menos el agua, no podrás competir con quien haya partido de un agua de calidad.

¿Qué es el agua de calidad en el cultivo de cannabis medicinal?

Cuando hablamos de cultivos para productos que se van a desarrollar en la industria farmacológica o para consumo humano solo hay una respuesta posible: el agua de calidad es aquella que consiste básicamente en H2O. Cualquier fuente de agua contiene elementos que, si no eliminamos convenientemente, van a ser absorbidos por nuestras plantas y de ahí pasarán a los productos que se elaboren con ellas, como por ejemplo cloro, flúor, sales de magnesio, calcio, potasio, sulfatos o, incluso peor, metales pesados como el plomo, el cadmio, el boro o el arsénico, que son altamente tóxicos no solo para las plantas sino también para el ser humano.

Algunos de esos elementos como el calcio y el magnesio sí que son buenos para nuestras plantas, pero ¿en qué concentraciones? Cuando aplicamos un programa de nutrientes a nuestro cultivo, nos ahorraremos muchos quebraderos de cabeza si controlamos lo que hay en el agua de riego. Es decir, empezando con una EC baja, podremos añadir el calcio y el magnesio que nuestras plantas necesitan en las proporciones adecuadas, y los correspondientes niveles de nutrientes según nuestro programa.

Un agua libre de elementos no deseados es el sustrato ideal para alimentar nuestras plantas.

El agua en el cannabis medicinal

El cannabis es un acumulador natural de sustancias, hasta el punto de que se usa para sanear suelos de elementos tóxicos y radiactivos en un proceso que se conoce como fitorremediación. Ejemplos recientes los tenemos en Taranto, Italia, donde se está empleando una variedad de cáñamo para descontaminar el suelo de níquel, plomo y otras sustancias. También se empleó cannabis para la regeneración de suelos tras el fatídico accidente de Chernobyl.

Literalmente una planta de cannabis absorbe todo lo que esté a su alcance, de ahí la importancia no solo del desarrollo de fertilizantes específicos para el cannabis, sino de la necesidad de regar y administrar los nutrientes con un agua de calidad, ya sea procesada mediante filtración o mediante ósmosis inversa, según sus niveles de EC. No exageramos si afirmamos qué si regamos con cualquier agua, nuestras plantas de cannabis absorberán cualquier cosa. De hecho, los elementos que absorbidos por las raíces van a afectar no solo a la calidad, sino a la composición específica de cannabinoides y terpenos, lo cual es un asunto muy sensible en la elaboración de productos de uso medicinal.

Así pues, el cannabis, sobre todo para uso medicinal, ha de ser tratado con las sustancias más seguras posibles. En este sentido, para lograr el mejor resultado hemos de utilizar fertilizantes adecuados para la variedad que estemos cultivando y controlar las variables ambientales. Pero todo este cuidado pierde su sentido si no comenzamos con un agua de calidad. El cultivador siempre ha de tener en mente al consumidor final y debe garantizar la seguridad del paciente por encima de cualquier cosa.

La importancia de tratar el agua

Con el otoño llega la época del cultivo de interior, y muchos cultivadores de cannabis aprovechan para revisar y actualizar su equipo, o empezar un nuevo cultivo, siempre con vistas para mejorar la calidad de sus cosechas. En los últimos años y en la actualidad, estamos asistiendo a un aumento tanto de la oferta como de la calidad de los medios para el cultivo. Las tecnologías van evolucionando, los abonos y aditivos se van perfeccionando, y las técnicas se refinan.

Pero también mejora nuestro conocimiento de todos los procesos que participan en el crecimiento de una planta, lo cual nos permite aprovechar al máximo nuestros recursos para obtener el mejor resultado posible: la luz, el control de la humedad y la temperatura, la nutrición, la calidad del agua riego… No hay prácticamente ningún aspecto que el buen cultivador de cannabis no atienda con celo, pero quizás sea el asunto del agua, del que más factores determinantes para una cosecha óptima dependan.

¿Como debemos tratar el agua en nuestro cultivo?

El agua con la que regamos nuestras plantas y aplicamos nuestros nutrientes determinará un porcentaje enorme de la calidad final de los cogollos, y no sólo en términos de tamaño, aroma y propiedades, sino, y esto es muy importante en cualquier producto de consumo humano, de salubridad. Es decir, si queremos lograr un producto final sano y de calidad, deberemos prestar mucha atención a la calidad del agua de riego.

 

Regar o no regar: esa no es la cuestión

Ningún cultivador que aborde su próximo cultivo de interior se plantea si va a iluminar o no sus plantas, sino cómo: ¿empleará un equipo más versátil que pueda usar durante todo el desarrollo del cultivo, o en aras de lograr un resultado más refinado, empleará distintos equipos adaptados a cada fase? ¿Procurará el máximo ahorro energético, o se arriesgará a un sobrecoste apostando por un resultado mayor?

¿Por qué no aplicar el mismo principio al agua? Dado que la cuestión no es si debemos regar o no, el cultivador exigente deberá preguntarse: ¿cómo voy a tratar el agua de riego? Claro que, para responder esta pregunta, antes deberemos responder a la siguiente: ¿Qué hay en mi agua de riego?, ¿por qué debería tratar el agua con la que riego mis plantas? La respuesta depende fundamentalmente del origen de esa agua.

La situación ideal sería que, conociendo con precisión la composición del agua de nuestra fuente de riego, hubiésemos constatado que tiene una calidad aceptable en términos de electro conductividad (EC), pH, oxigenación, cantidad de sales disueltas, etc., para aplicarla directamente a nuestras plantas, sin necesidad de tratarla. Pero esta situación es extremadamente rara. El agua procede de tres fuentes fundamentales: la lluvia, aguas subterráneas y la red de agua corriente.

 

La lluvia

El agua de lluvia es, por lo general, un agua blanda y, recién caída, muy oxigenada, y por lo tanto ideal para el riego. No obstante, deberás tener en cuenta que sus mejores propiedades son efímeras y desaparecen en cuanto se almacena. Contiene más CO2 y nitrógeno que el agua común, lo que la hace ligeramente ácida. Estos, junto con el oxígeno, pasan a las plantas a través de la lluvia recién caída, lo que les proporciona un empujón de crecimiento.

Pero cuidado: dependiendo del lugar donde recojas el agua de lluvia, esta podrá contener diferentes trazas de elementos. Si vives en una gran ciudad, muy posiblemente el agua que recojas directamente de la lluvia contenga contaminantes arrastrados de la atmósfera. También en ciertas regiones ocurren con frecuencia calimas que ensucian el agua de lluvia y la cargan de elementos no deseables. Una opción para sedimentar estos elementos es dejarla reposar, pero de esta forma también eliminarás las propiedades que la hacen particularmente especial.

Cuando hablamos de cultivos de interior, la lluvia directa, cuya saturación hace que penetre mucho mejor en el suelo que el riego artificial, no es una opción. El almacenamiento como alternativa tiene sus contrapartidas: el agua pierde propiedades y, si no tenemos cuidado, puede estancarse o alcanzar temperaturas poco recomendables para el riego.

Aguas subterráneas

Usar directamente agua de un pozo sin conocer las sales que lleva es temerario. Las aguas subterráneas pueden tener muy diferentes composiciones, presentar sólidos que alteran su pH, además de contaminantes. Si, por la ubicación de tu cultivo no tienes alternativa, deberás encargar un análisis. Dependiendo las características del acuífero, convendrá repetir el análisis cada cierto tiempo.

 

Agua corriente del grifo

Si bien el agua corriente que sale del grifo está previamente filtrada, puede contener, en regiones de aguas duras, gran cantidad de sales disueltas que hacen que sus valores de EC y pH no sean apropiados para las plantas. Las instalaciones de fontanería antiguas también pueden añadir cal acumulada y otros elementos no deseados al agua corriente. Además, el agua corriente es comúnmente tratada con cloro, como una medida sanitaria necesaria para evitar la proliferación de virus y bacterias.

Como ya os contamos en esta entrada, si bien el cloro es fundamental en el sistema de agua corriente para garantizar que llega a tu grifo completamente estéril, a partir de ese punto puede convertirse en un gran enemigo del cultivador, sobre todo del cultivador orgánico. El cloro no distinguirá entre organismos beneficiosos y perjudiciales y eliminará los hongos beneficiosos de fertilizantes orgánicos y de estimuladores de cultivo. En algunas zonas del mundo también se añade flúor al agua. El flúor puede inhibir la fotosíntesis y la absorción del fósforo, produciendo daño a las hojas.

 

Metales pesados

Como vemos, las tres fuentes principales de agua tienen una desventaja común: la posibilidad de presentar elementos no deseados. Aunque el agua corriente es segura en términos de salubridad, puede, al igual que las aguas subterráneas y el agua de lluvia, corre el riesgo de estar contaminada con metales pesados.

El cannabis es un acumulador biológico: todo lo que le des lo incorporará a su biomasa y, si no puede transformarlo a través de sus procesos biológicos comunes, lo acumulará. La bioacumulación es una característica de los metales pesados. Estos pueden llegar a la planta a través de su cultivo en suelos contaminados, el empleo de fertilizantes de mala calidad… ¡o el agua!

El término “metales pesados” hace referencia a un conjunto de metales y algún semimetal que, sin ser esenciales, presentan un efecto tóxico en la materia viva. El cadmio (Cd), el mercurio (Hg), el arsénico (As), el cobre (Cu), el Cobalto (Co) y el plomo (Pb) entre otros, pueden acumularse en la planta y pasar al ser humano a través de su consumo.

Los metales pesados pueden inhibir el crecimiento de la planta, daños estructurales y estrés oxidativo, además de mal funciones en sus actividades fisiológicas y bioquímicas, afectando la fotosíntesis y el potencial hídrico de las hojas entre otras.

A pesar de que la planta dispone de mecanismos de resistencia frente a metales pesados, su exposición a ellos es siempre un riesgo, sobre todo teniendo en cuenta la posibilidad de su presencia en productos destinados al consumo humano. Los efectos de los metales pesados en el ser humano cubren un amplio espectro, desde dolores de cabeza a náuseas, pasando por insuficiencia metabólica y en casos de exposición prolongada o extrema, cáncer.

 

Conclusión

El mejor tratamiento es, sin duda, la prevención. Regar nuestras plantas con un agua cuya composición desconocemos no es muy diferente de emplear fertilizantes baratos que no tengan garantías.

Así pues, no se trata de si necesitas o no tratar el agua de riego. Se trata de qué sistema de tratamiento de agua necesitas: Filtración u Osmosis Inversa.

“Cultivadores profesionales dicen que se debe utilizar agua de calidad

El Cloro en el agua: por qué se añade, y por qué debes eliminarlo

Seguramente más de una vez te haya pasado salir de la piscina con los ojos irritados. Quizás incluso, después de pasar mucho rato, hayas sentido que la piel comienza a picar. Ciertamente no es el agua la que produce estos efectos en nuestro cuerpo, sino que el responsable es un compuesto químico agregado como desinfectante: se trata del cloro. Durante la lectura de este artículo te invitamos a que tengas en mente esta cuestión: ¿regarías tus plantas con el agua de tu piscina?

 

¿Por qué se añade cloro al agua?

Este compuesto se añade al agua bajo la forma de hipoclorito de sodio, el cual se disuelve y actúa destruyendo la membrana de las bacterias. En las piscinas municipales, debido a la gran cantidad de bañistas que puede haber, las cantidades de cloro suelen ser elevadas. Además, el hecho de que con el calor las bacterias se multipliquen motiva en muchos casos el incremento de las cantidades utilizadas. Si bien en ese contexto esto puede ser necesario para mantener la calidad bacteriológica, ¿nos hemos puesto a pensar en cómo el cloro puede afectar a nuestra salud? Después de todo no está solo en las piscinas, sino en toda la red de agua corriente.

Así como en las piscinas es necesario mantener al agua limpia y libre de bacterias, también esto se hace con el agua de red. Es la última parte del proceso de purificación, y gracias a su efecto residual asegura que mientras fluye por conductos subterráneos o se acumula en un gigantesco depósito no se forme moho o se contamine por organismos patógenos. Pero si sentimos sus efectos con solo estar un rato en la piscina, ¿Cómo nos afecta el agua clorada en nuestro día a día?

 

Efectos del cloro en la salud

El cloro tiene un efecto fuertemente irritante, y aún en concentraciones relativamente bajas, puede tener consecuencias negativas. El contacto con la piel y los ojos produce irritación, ardor y comezón. Si se inhala cloro puro es altamente tóxico: causa dolor en el pecho, vómitos, tos y alteraciones de la respiración. Si bien se encuentra en cantidades considerablemente reducidas y relativamente seguras para el consumo humano, incluso dentro de las cantidades permitidas puede ocasionar daños en la piel y las vías respiratorias.

El cloro en el cultivo

Para los cultivadores, el agua con cloro también representa un problema: el cloro no discrimina entre los microorganismos nocivos y los microorganismos beneficiosos: simplemente mata toda la vida microscópica. Para las plantas, sin embargo, mucha de esa vida es esencial, ya que enriquece el sustrato e interactúa con la planta para que esta absorba mejor los nutrientes. Los principales de estos microorganismos son las micorrizas, hongos que viven en simbiosis con las raíces y les permiten no solo mejorar su absorción, sino que también las mantienen libres de patógenos y protegidas contra invasiones fúngicas nocivas. También las hacen más resistentes ante condiciones ambientales adversas.

Los abonos orgánicos son ricos en esta vida microscópica, pero todo este aporte es completamente inútil si se riegan las plantas con agua clorada, ya que como hemos mencionado anteriormente, el cloro no es selectivo, mata todo por igual. Por eso es todavía más importante no regar con agua con cloro cuando se utilizan insecticidas o pesticidas ecológicos, bioestimulantes, protectores fúngicos o biofertilizantes. La presencia de cloro en el agua de riego puede severamente disminuir la cosecha, además de volver inservibles a los productos orgánicos que se utilicen en el cultivo o, en el mejor de los casos, afectar negativamente al sabor, aspecto y cualidades nutricionales del producto de cultivo.

¿Cómo eliminar el cloro en el agua?

Conscientes del problema que el cloro en el agua puede representarles, muchos optan por dejar recipientes con agua clorada al sol durante 24 horas, confiando en que dado que el cloro es volátil este se evaporará. Pero ¿qué tan seguro puede estarse de que esto es así? Sin una medición fiable, de laboratorio, es imposible saber a ciencia cierta que el cloro se ha ido, y se corre el riesgo de utilizar agua clorada de todas formas.

¿Por qué, entonces, no utilizar un sistema fiable para eliminar el cloro? Lo mejor es filtrar el agua por un filtro de Carbón Activado en bloque, que además reduce o elimina otros contaminantes que puede haber presentes en el agua.

En GrowMax Water todos nuestros equipos incluyen filtros de carbón en bloque de alta capacidad. Estos filtros están fabricados utilizando un carbón de coco de alto rendimiento, con más microporos que otros tipos de carbón, consiguiendo un filtro único y con mayor capacidad de absorción que cualquier otro filtro del mercado. Además, en consonancia con nuestro compromiso con la protección del medio ambiente, el carbón de coco de alto rendimiento de nuestros equipos está elaborado mediante un proceso patentado que reduce las emisiones de gases.

Nuestra gama de sistemas de filtración elimina hasta el 99% del cloro al tiempo que brinda suficiente caudal de agua para su uso en el riego diario. Disponemos de cuatro modelos, cuyos caudales de agua son de 240 L/h el más pequeño hasta los 2.000 L/h.

Para concluir: el cloro puede ser necesario hasta que llega a tu casa, pero debes eliminarlo para tener una mejor calidad de agua para ti y para tu cultivo. ¡Tu cosecha te lo agradecerá!

¿Con qué calidad de agua riegas tu huerto de verano?

Se acerca el verano, y a medida que el clima mejora, familias enteras van a pasar un domingo o un festivo a sus huertos, o bien aprovechan sus jardines y cultivan sus propios tomates, cebollas, pimientos, etc.

Luego, será el momento de consumirlos, posiblemente en una buena barbacoa con amigos y familiares. El cuidado del huerto es un hobby bastante popular en nuestro país, uno que incluso une a varias generaciones, y muchos dedican gran cuidado a sus hortalizas, escogiendo los fertilizantes adecuados y protegiéndolas de plagas. Sin embargo, existe un factor crucial a tener en cuenta al que en no pocas ocasiones se le dispensa menos atención de la que realmente requiere.

Nos referimos a la calidad de agua riego, la cual es fundamental para determinar no sólo el éxito de la cosecha, sino la calidad e incluso la salubridad de los productos que cultivamos.

 

Después de todo, los vegetales están compuestos mayoritariamente de agua, y acumularán dentro de sí lo que ella contenga: si el agua está contaminada o contiene elementos no deseables para nuestro organismo, nuestros frutos regados con ella presentarán dichos elementos, además de que afectarán a su calidad y sabor. Por eso es vital contar con un agua limpia y sin contaminantes.

En muchos casos, se utiliza agua de pozo o acequia para regar el huerto. Si bien su calidad varía de acuerdo a la zona, no es conveniente usar un agua de pozo (sin un análisis previo), debido a que puede presentar filtraciones de herbicidas y pesticidas provenientes de campos de cultivo de árboles frutales, o en el caso de campos de ganado puede presentar bacterias fecales.

Por lo que respecta a una acequia, si esta se encuentra cerca de la carretera, puede contener rastros de aceites, combustibles y otros residuos. Además, al no estar desinfectada, puede ser un auténtico criadero de bacterias. El agua de grifo es más segura en cuanto a contaminantes se refiere, pero aun así no es la más indicada para el riego.

Esto se debe a que contiene, como mínimo, CLORO. Además, en algunas zonas, como el Levante español, las aguas son duras, con una gran concentración de sales como el magnesio, el calcio o el potasio, además de sulfatos.

 

 

Veamos en qué afectan estos distintos factores del agua con la que riegas tu huerto de verano:

 

El Cloro

El cloro está presente en todas las aguas de red. Se trata de un desinfectante que asegura que el agua sea inocua para el ser humano. Impide la formación de algas y hongos en las tuberías de suministro y depósitos de almacenamiento de agua. En verano, debido a que las altas temperaturas favorecen la aparición de bacterias, los ayuntamientos suelen incrementar la cantidad de cloro añadida al agua. Esta gran cantidad de cloro afecta de tal manera al olor y el sabor del agua de grifo, que muchísimas personas optan por no beberla. Pues bien, así como el agua clorada no es lo ideal para las personas, tampoco lo es para las plantas. En este caso, el problema es que, si bien el cloro mata microorganismos nocivos, también mata a los microorganismos beneficiosos que habitan en el suelo y que interactúan con las raíces para mejorar la absorción de nutrientes, y que además protegen a la planta de hongos. El uso de fertilizantes orgánicos impulsa y potencia la presencia de esta rica vida interior, pero el agua clorada no discrimina entre microorganismos beneficiosos y perjudiciales: mata a todos por igual. Esto neutraliza el efecto positivo de los fertilizantes orgánicos, e incluso daña a las raíces de la planta. El cloro quema las raíces, evitando que absorban los nutrientes esenciales.

Aguas duras

Dependiendo de la región, el agua local puede ser dura, es decir, rica en sales como magnesio, calcio, potasio, y en sulfatos. Estas sales aumentan la electro-conductividad (EC) del agua, lo que afecta la capacidad de absorción de las raíces. Los valores de EC que puede tolerar una planta presentan un límite. Cuantas más sales haya disueltas en el agua, más reducida será la capacidad de las raíces para incorporar nutrientes.

Hay que tener en cuenta además que una cantidad demasiado elevada de sales puede ocasionar lo que se conoce como “Nutrient Lock Out”, que es lo que sucede cuando las raíces están saturadas y no pueden absorber más nutrientes. Las sales se incrustan en las raíces bloqueándolas, situación que puede llegar a ocasionar la muerte a la planta. Puede además haber en el agua metales pesados como el plomo, el cadmio, el boro o el arsénico, que son tóxicos no solo para las plantas sino para el ser humano.

 

Mejor agua, mejor calidad

En definitiva, la meta es conseguir una producción saludable y abundante, que sea beneficiosa para el organismo y que dé la satisfacción al cultivador de un trabajo bien hecho. En este sentido, controlar la calidad del agua nos permite un mayor control sobre el cultivo, ya que elimina variables a la hora de diagnosticar un problema y ayuda a llevar un mejor control de los nutrientes que se le aportan.

El agua de calidad en el cultivo repercute en un cultivo de calidad. Si se riega con un agua desconocida, desconocido será también el resultado. Esto puede afectar el sabor, el aroma, el aspecto, y los valores nutricionales del producto. En cambio, un agua de buena calidad le permitirá a la planta absorber correctamente los nutrientes que añadimos, con lo que dará frutos mucho más abundantes, deliciosos y saludables. Si para nuestro consumo elegimos la mejor calidad de agua, ¿por qué no darle la misma calidad a nuestras plantas? Existen soluciones que nos permiten conseguir la mejor calidad de agua para nuestro huerto, por eso en el próximo riego, algunas preguntas que nos haremos son: “¿Estoy dándole a mis plantas la mejor calidad de agua?, ¿bebería yo la misma agua que le doy a mis plantas?”

5 razones para bajar la EC y eliminar el cloro del agua

¿Por qué debería eliminar el cloro del agua?

 

La horticultura es una actividad inherentemente humana que nos ha permitido evolucionar y sobrevivir como especie. A miles de años de experiencia, sacando vida de casi cualquier suelo, tenemos que sumarle los enormes avances que el desarrollo de la ciencia ha ido introduciendo en los últimos años, que nos permiten conocer mejor cómo optimizar y mejorar la calidad de los cultivos. Una parte fundamental de esto es nuestra comprensión de la importancia de la calidad del agua y de cómo la electro-conductividad (EC) y el cloro le afectan.

 

 

A ningún horticultor, desde el más tradicional hasta el más técnico, se le escapa la importancia del agua para un cultivo. Hemos de tener en cuenta no sólo que el agua constituye la mayoría del peso de una planta, sino que es el principal medio a través del cual podemos introducir, inadvertidamente, sustancias a nuestro cultivo que no le convienen, que pueden hacer enfermar a las plantas, reducir el rendimiento y calidad de las cosechas, afectando a cuestiones tan básicas como el sabor o las propiedades nutricionales de un fruto.

¿Qué le estás dando de beber a tus plantas?

 

Cuando riegas tus plantas con agua corriente, no solo les estás aportando agua, sino toda una serie de químicos que, dependiendo de la región donde vivas, se presentarán en diferentes concentraciones. En regiones de aguas duras, como en el Levante español, abundan en el agua las sales de magnesio, calcio y potasio, además de sulfatos. Estas sales aumentan la electro-conductividad (EC). En regiones de aguas blandas, si bien no se da el problema de la excesiva concentración de sales, comparte con el agua corriente de las regiones de aguas duras la presencia del cloro.

 

 

¿Por qué debería bajar la EC y eliminar el cloro del agua de riego?

 

A continuación, te presentamos 5 razones por las que es importante bajar la EC y eliminar el cloro del agua con la que riegas tus plantas.

 

  • Mayor cantidad de nutrientes y mayor eficiencia nutricional. La electro-conductividad (EC) del agua nos proporciona una estimación de la cantidad de sales que hay en ella disueltas. Una planta puede admitir una concentración limitada de sales que, en valores de EC, oscila entre 1,4 y un 2,2 mS/cm dependiendo del tipo y la fase de desarrollo. Esto se debe a la capacidad de absorción de las raíces. Si le proporcionamos al cultivo un agua con 1,0 mS/cm, la cantidad de nutrientes que podremos darle a nuestra planta será de 0,4 a 1,2 mS/cm para alcanzar los valores máximos. Si por el contrario le proporcionamos un agua con valores bajos de EC, la cantidad de nutrientes que podremos darle a nuestro cultivo será mucho mayor. Además, si partimos de un agua pura, las plantas no absorberán ningún elemento indeseado, por lo que aumentaremos al 100% la eficiencia de los nutrientes y fertilizantes que le suministremos.

 

  • Al bajar la EC, obtenemos mayor salud radicular. Las aguas duras contienen una alta cantidad de sales minerales que producen incrustaciones en las raíces, reduciendo su capacidad de absorción y afectando a la nutrición de la planta. De hecho, todas estas sales minerales, como por ejemplo la cal, el sodio, el magnesio entre otras , junto a los nutrientes que añadamos, pueden producir un efecto de saturación y bloqueo de las raíces que se conoce como “nutrient lockout”, es decir, una incapacidad de la planta de absorber nutrientes, lo que generará su muerte si no se le pone remedio inmediatamente. Al reducir la EC del agua mejoraremos la salud de las raíces, evitando incrustaciones y el nutirent lockout, y podrán absorber con la máxima eficiencia los nutrientes que le suministremos.

 

  • Protección de microorganismos en abonos y extractos. Los abonos orgánicos contienen microorganismos beneficiosos que colaboran en la salud de la planta, manteniendo limpias las raíces de forma que pueden usar toda su capacidad de absorción para la nutrición, o, en el caso de las micorrizas, incluso aumentándola. Estos microorganismos también protegen a la planta contra invasiones de hongos patógenos. Al emplear agua corriente para el riego, estamos matando estos microorganismos beneficiosos. La razón: el cloro. Se trata de un químico desinfectante que se añade al agua corriente para garantizar su salubridad para el consumo humano, impidiendo que se produzca la proliferación de algas y hongos en el interior de los tubos de suministro y en los depósitos de almacenamiento. Pero el cloro no es selectivo y, como desinfectante, elimina cualquier microorganismo, por lo que al regar tus plantas con agua clorada también estás matando los microorganismos que las benefician. Por esta misma razón no deberías usar jamás agua clorada si aplicas en tus cultivos extractos de microorganismos como insecticidas o pesticidas ecológicos, bio estimulantes, protectores fúnguicos o bio fertilizantes.

 

  • Mayor control general del cultivo y menos problemas. Al bajar la EC del agua, también conseguiremos mayor control total sobre nuestro cultivo. Por ejemplo, al reducir la concentración de sales, lograremos un pH más equilibrado y óptimo para las plantas. También, al suministrar un agua más pura, podremos detectar con mayor precisión el origen de cualquier problema que se dé en nuestro cultivo, ya que sin esa batería de sales descontroladas que entran por el agua corriente, sabemos con exactitud qué nutrientes están recibiendo y en qué cantidades.

 

  • Mayor calidad y rendimiento del cultivo. Reducir la EC y eliminar el cloro repercutirá en una mayor calidad y rendimiento de tu cultivo. Si lo piensas bien, cuando riegas con un agua cuya composición desconoces, estás incorporando sustancias desconocidas a tu cultivo, que acabarán en flores y frutos que después serán consumidos. De forma general estarás afectando a la calidad de tu producto: a su sabor, a su aroma, a su aspecto y a sus valores nutricionales, pero además estarás desaprovechando la capacidad de rendimiento del cultivo. Un cultivo que no ha podido aprovechar al 100% los nutrientes que le has suministrado, o ha recibido dosis erróneas de sales por haber sido regado con un agua con una EC elevada, o que no ha podido aprovechar los beneficios de los microorganismos de abonos y extractos al haber sido aniquilados por el cloro del agua, te proporcionará una cosecha más reducida y de peor calidad.

 

En resumen, el agua de calidad es el cimiento de una cosecha de calidad. Es un aspecto fundamental que repercute directamente en la salud y calidad de tu cultivo. Cuando riegues tus plantas hazte la pregunta: ¿qué les estoy dando realmente?, ¿por qué les daría un agua que ni yo mismo bebería?, ¿qué voy a hacer al respecto?

Accesorios GrowMax Water para mejorar tu instalación

En GrowMax Water somos expertos en los sistemas de tratamiento de agua para hidroponía y jardinería, y por eso ponemos también a tu disposición diferentes accesorios GrowMax Water que pueden ayudarte a mejorar tu instalación o a potenciar al máximo el rendimiento de tu equipo y a mejorar, todavía más, la calidad de tu agua.

¿Qué accesorios GrowMax Water mejoran la instalación de tu sistema de tratamiento de agua?

Los equipos de filtración GrowMax Water eliminan hasta el 99% de cloro, y los equipos de osmosis inversa además de eliminar el cloro te ayudan a bajar la EC (hasta un 95%) y estabilizar el pH del agua. Pero además, también puedes complementar los equipos de osmosis para conseguir un agua ultra pura, de 000 PPM o 0,0 EC, con Kit de Filtro Desionizador, llenar el depósito sin desbordamientos con el Kit Boya de Seguridad, matar los virus y bacterias del agua de pozo con el Kit de Lámpara Ultravioleta, o conseguir más presión de agua si no tienes la suficiente con el Kit Bomba de Presión.

Cada uno de estos accesorios se adaptan a los equipos para satisfacer tus necesidades de cultivo y conseguir un agua de calidad, y a continuación te explicamos cómo.

Necesito más presión de agua para el equipo de osmosis inversa: Kit Bomba de presión

La presión de agua de entrada es el factor más importante para el correcto funcionamiento de los equipos de osmosis inversa. Por eso, una vez instalado, lo primero que debes tener en cuenta es la presión de agua que recibes, la cual podrás ver en el manómetro de presión que incluyen todos los equipos de osmosis inversa GrowMax Water.

Según las recomendaciones de los fabricantes de membranas para equipos de osmosis, la presión mínima requerida para un buen funcionamiento del equipo es de 3 kg/cm2 o 45 psi.  Es por esto que con una buena presión, los equipos producirán una buena cantidad y calidad de agua, a la vez que rechazará la menor cantidad. Una presión de agua de entrada menor provocará que el equipo no produzca una correcta cantidad de agua y aumentará el rechazo al desagüe, y la calidad del agua osmotizada tampoco será la mejor que podamos obtener.

Para evitar esta situación, si tienes una presión de entrada inferior a 3 kg/cm2 o 45 psi, puedes instalar el Kit Bomba de presión para los equipos Power Grow 500 y Maxquarium 000 PPM, o el Kit Bomba de presión de alto flujo para el Mega Grow 1000. El Kit de Bomba se conecta al equipo para garantizar una presión constante de entrada de agua a la membrana, e incluye todo lo necesario para su fácil instalación. De esta forma nuestro equipo de osmosis funcionará de forma óptima.

Quiero conseguir agua ultra pura con cualquier equipo de osmosis inversa: Kit Filtro Desionizador

Si dispones de un equipo de osmosis inversa, estarás bajando la EC del agua hasta un 95%. Es decir, estarás eliminando buena parte de las sales y metales pesados del agua. Pero si lo que quieres es conseguir agua ultra pura, de 000 ppm o 0,00 EC, necesitarás un Filtro de Desionización.

Nuestro equipo de osmosis inversa Maxquarium 000 PPM, ya incluye un filtro desionizador incorporado, pero en GrowMax Water ofrecemos también la posibilidad de incorporar un filtro desionizador a cualquier otro equipo de osmosis inversa, y conseguir un agua ultra pura. El Kit Desionizador está disponible en dos tamaños, 10” y 20”, según el caudal de agua que necesitemos.

Las resinas del filtro desionizador eliminarán el 100% de las sales en el agua, después de que ésta haya pasado previamente por la membrana de osmosis. Estos filtros son recambiables, igual que el resto de filtros de los equipos. Cuando tu medidor de EC marque niveles más elevados de 0,00, será el momento de cambiarlo.

Quiero evitar los desbordamientos de agua cuando lleno el depósito: Kit Boya de Seguridad

Seguro que en alguna ocasión un pequeño despiste ha provocado que el agua se desborde del tanque porque no te has dado cuenta de que estaba lleno. No eres ni el primero ni el único que se ha visto en esta situación.

Puedes evitarlo y olvidarte de este problema utilizando el Kit Boya de Seguridad GrowMax Water. El Kit de Boya de Seguridad actúa cuando el agua alcanza su altura dentro del depósito, parando el equipo y la producción de agua. De esta forma, el agua nunca llegará a desbordarse y nos ahorrará más de un susto.

Quiero matar virus y bacterias del agua de pozo: Kit Lámpara Ultravioleta

Los equipos de osmosis GrowMax Water eliminan el cloro, los sedimentos y las sales del agua, convirtiendo tu agua del grifo en agua pura y limpia. Pero si tu agua proviene de un pozo, es muy probable que contenga también virus y bacterias y la única forma de eliminarlos es instalando un Kit de Lámpara Ultravioleta.

Las lámparas UVA matan el 99,99% de bacterias y virus presentes en el agua. Las aguas de pozo pueden contener una elevada cantidad de bacterias, las cuales no solo son dañinas para los cultivos, sino que también dañarán la membrana de los equipos de osmosis evitando su correcto funcionamiento. En estos casos debes instalar el Kit de Lámpara Ultravioleta antes del equipo.

Disponemos de dos modelos de lámpara UVA con flujos diferentes: 4 LPM (litros por minuto) o 22 LPM, según tus necesidades de riego.

Necesito más metros de tubería para mi instalación: Kits de Tubería

Todos los equipos GrowMax Water incluyen un kit de instalación completo con tubería de 3/8″ de color blanco para conexión al grifo, tubería de 1/4″ de color azul para el agua buena y la tubería de 1/4″ de color negro para el agua de desecho, cada una de ellas de 3 metros de largo.

No obstante, en muchas instalaciones se necesitan más metros de tubería, ya sea porque la toma del agua está lejos de donde colocaremos el equipo, porque nuestro depósito de agua de riego esté lejos de este o simplemente que el desagüe esté también apartado del equipo. Para todos estos casos disponemos de Kits de Tubería por separado de 10 m de largo cada uno.

Ahora ya conoces los accesorios GrowMax Water. Pregunta por ellos en tu tienda de confianza o contacta con nosotros en grow@growmaxwater.com

Consejos para regar tu huerto urbano

Uno de los factores más importantes en el cuidado del huerto urbano es el riego. El sabor y la calidad de las hortalizas, frutas y verduras dependerán sobre todo del agua que les proporcionemos, porque el agua es la base del crecimiento para los cultivos. Es por ello que hoy os contamos los consejos ha seguir para regar tu huerto urbano.

Sin el agua no pueden sobrevivir, pero si los regamos poco o en exceso, o lo hacemos con el agua inapropiada, también podemos perjudicarlos. Para ello es importante tener en cuenta algunos consejos que os comentamos a continuación, como conocer bien el tipo de planta y sus características antes de sembrarla, el tipo de suelo que utilizamos, la época del año y sobre todo, la calidad del agua con la que regamos.

Te contamos los 4 consejos para regar tu huerto urbano

1.Controlar el tipo de suelo del huerto urbano

Antes de sembrar el huerto, debemos analizar el tipo de suelo, ya que según sus características, la frecuencia y la abundancia de riego variarán.
En el caso de cultivar el huerto en tierras arenosas, es importante que reguemos con mayor frecuencia, porque este tipo de suelo no retiene mucho la humedad. Por el contrario, las tierras arcillosas retienen incluso en exceso la humedad, por lo que es importante controlar que no lleguen a encharcarse, ya que las raíces de las plantas se verían afectadas, hasta llegar a pudrirse.

2. Controlar las necesidades de riego de cada planta

No todas las plantas del huerto necesitan los mismos cuidados de riego, por eso debemos conocer antes sus características. Según el tipo de plantas hortícolas que tengamos, requerirán más agua o menos. Para ello es muy útil agruparlas de acuerdo a sus necesidades de riego:

-Hortalizas de hoja grande (espinacas, lechuga, coliflor, acelgas…) requieren de abundante agua y por lo tanto, de una mayor frecuencia de riego.

-Hortalizas de fruto como los tomates, calabacín, pepinos, pimiento…, necesitan un riego moderado durante la etapa de floración. Si reciben mucha agua durante esta etapa, puede ser perjudicial para su crecimiento. Una vez formados los frutos, necesitarán un riego regular.

-Las cebollas, los ajos y el resto de hortalizas de este tipo requieren de un riego moderado.

-En verano y épocas de más calor, es importante mantener una mayor frecuencia de riego en el huerto, para evitar que los cultivos puedan secarse o dañarse por falta de agua. Si regamos temprano por la mañana o a última hora de la tarde, estaremos protegiendo el cultivo de los efectos del sol y el calor durante esta época del año.

3. Utilizar el sistema de riego adecuado para regar tu huerto urbano

Existen varios tipos de sistema de riego efectivos y cómodos para los huertos urbanos. Tendremos que elegir el que mejor nos ayude a llevar el agua para regar tu huerto urbano a todos los cultivos, de acuerdo al tamaño, a la distribución del huerto y a nuestras necesidades.

Riego con manguera:

Si tenemos el huerto en una pequeña parcela, jardín o terraza, es el sistema más fácil, cómodo y económico. Debemos regar en forma de suave lluvia, de manera que la presión del agua no remueva los nutrientes del sustrato, y teniendo en cuenta que en el caso de algunas plantas es contraproducente regar las hojas.

Si nuestro huerto tiene una superficie mayor y no disponemos de una manguera adecuada ni del tiempo necesario para regar, existen otros sistemas de riego automatizados que distribuirán el agua por todo el huerto de forma más cómoda:

Riego por aspersión:

El agua sale por el aspersor, y se distribuye en forma de lluvia por todo el cultivo. Para utilizar el riego por aspersión se requiere una buena presión de agua, para que ésta llegue a todas las plantas. Este sistema permite una mayor automatización, y mediante una buena programación se consigue que todos los puntos del huerto reciban la misma cantidad de agua.

Riego por goteo:

Este sistema de riego automático permite utilizar el agua de forma más óptima, y evita la pérdida de nutrientes del suelo, por eso es el más recomendado para los huertos urbanos. El agua se infiltra hacia la zona de las raíces de las plantas mediante un sistema de tuberías y goteros que se distribuyen por todo el huerto.

4. Regar con agua de calidad

Si seguimos los consejos anteriores, pero a la hora de regar tu huerto urbano lo haces con agua clorada, no conseguiremos los resultados deseados. Nuestras hortalizas, frutas y verduras no tendrán la calidad ni el gusto que esperábamos al plantarlos, porque el cloro influirá en los resultados.

El cloro es un químico presente en todas las aguas municipales, especialmente en verano, para evitar la proliferación de virus y bacterias en el agua corriente. Si lo que buscamos es comer de forma más saludable y orgánica, con sabores auténticos y cultivando nosotros mismos, entonces necesitaremos regar con agua de la mejor calidad posible, eliminando los químicos y pesticidas que influyen en la salud, en el sabor y en la calidad final de nuestra cosecha.

Por otro lado, si regamos nuestro huerto con agua clorada no sólo influiremos en el gusto y la calidad final de los alimentos, sino que también nos podemos encontrar con diferentes problemas que impedirán el correcto desarrollo de las plantas: raíces quemadas, hojas amarillas, plantas que no crecen, problemas con los abonos que no serán totalmente efectivos…. Para poder regar con agua de calidad, existen los sistemas de filtración para tratar el agua previamente, y así eliminar el cloro hasta un 99%, los pesticidas y herbicidas.

Si además del cloro, el agua con la que regamos tiene elevados niveles de salinidad (es una agua dura) también puede afectar a la calidad de las cosechas con problemas en las raíces de las plantas. En estos casos, con los sistemas de osmosis inversa eliminaremos también hasta el 95% de las sales minerales y metales pesados disueltos en el agua.

Estos sistemas de filtración y de osmosis inversa son de fácil conexión al grifo, a la manguera y a los tanques de agua, y fáciles de adaptar también a otros sistemas de riego. Además disponen de caudales diferentes, para adaptarse a cultivos pequeños, medianos o incluso industriales.

En GrowMax Water estamos especializados en los sistemas de tratamiento de agua para hidroponía, jardines y horticultura. Visita nuestra página web y descubre cómo los sistemas de filtración y de osmosis inversa pueden ayudarte a mantener un huerto más sano, orgánico y con las frutas, verduras y hortalizas más saludables.