Filtros de agua para cultivos hidropónicos y el riego de plantas y jardines

Microorganismos beneficiosos en las plantas

Los microorganismos beneficiosos son una parte fundamental del suelo y de la alimentación de las plantas, y la esencia de los abonos orgánicos. Pero existe un enemigo para ellos: el cloro.

Estos diminutos organismos son especialmente importantes en el mantenimiento del ciclo de regeneración y nutrición del suelo. Su tamaño no debe engañarnos, ya que influyen directamente en la alimentación de las plantas, transformando los minerales de la tierra en comestibles para ellas. Además, los microorganismos beneficiosos del suelo no se encuentran sólo en los bosques o jardines, sino también en los sustratos, tierras y abonos que utilizamos para nuestras macetas y cultivos en casa.

Bacterias y hongos en las plantas: beneficio mutuo

Dos tipos de microorganismos beneficiosos del suelo son las bacterias y hongos, que crecen cerca de las plantas para poder alimentarse de la materia verde de éstas, al mismo tiempo que ayudan a las plantas a conseguir el alimento que necesitan. En definitiva, se benefician mutuamente.

efectos microorganismos beneficiosos plantasLas bacterias son la forma de vida más primitiva del planeta, y su forma puede dividirse en tres categorías: esférica, en barra o espiral. Junto con los hongos, son los principales descomponedores de materia orgánica, por eso tienen un papel tan destacado en el ciclo del suelo. Y es que cuando las bacterias descomponen la materia orgánica de la tierra para alimentarse, ingieren componentes de carbono orgánico, nitrógeno y otros nutrientes. Cuando la bacteria muere, estos nutrientes se quedan en la tierra y se convierten en elementos asimilables para las plantas. Es el proceso que se conoce como mineralización.

Otro ejemplo de microorganismo beneficioso son las micorrizas, un tipo de hongo que los cultivadores incluyen en los abonos para proteger las raíces de las plantas frente a posibles enfermedades y para garantizar una mejor absorción de nutrientes. De forma natural, las micorrizas y las plantas mantienen una relación de simbiosis, ya que se benefician mutuamente para conseguir alimento.

Además de influir en la alimentación de las plantas, los microorganismos beneficiosos se utilizan también para acabar con determinadas plagas. Mediante los llamados Extractos de Microorganismos, como Bacillus Thuringiensis para matar gusanos, o Oidio Prot para eliminar el Oidio de las hojas, los cultivadores protegen a las plantas de diversas patologías.

 

Abonos orgánicos y microorganismos beneficiosos

Los cultivadores conocen la importancia de los nutrientes para las plantas. Un sustrato rico en nutrientes asimilables por ellas y que estimule su crecimiento es básico, por eso utilizan los abonos o fertilizantes de calidad.

Los microorganismos beneficiosos son una parte fundamental de los abonos orgánicos. Estos compuestos ayudan a mejorar el sustrato, enriqueciéndolo, y aumentan la acción de los microorganismos beneficiosos, que transformarán mejor y más rápido la materia orgánica en elementos comestibles para las raíces de las plantas.

Cloro, el enemigo

No obstante, a pesar de los beneficios que comportan estos microorganismos del suelo, existe un enemigo para ellos… El cloro, y especialmente en verano, cuando a las redes de agua municipales se añade más cloro para contrarrestar los efectos del calor. Y es que con el calor aumenta la posibilidad de proliferación de virus y bacterias en el agua, y para eliminarlas, el cloro es el químico más efectivo.

De igual manera que el cloro elimina las bacterias del agua que podrían afectar al cuerpo humano, regar con agua clorada también puede matar a los microorganismos beneficiosos que conviven con la planta, y que encontramos en cualquier suelo en el que cultivemos, ya sea en maceta o tierra.

Por ello, la mejor forma de proteger los efectos de los microorganismos beneficiosos en nuestras plantas es eliminando el cloro del agua. Además evitaremos que éste queme las raíces y protegeremos los abonos.

Para conseguir un agua sin cloro, se utilizan los cartuchos de carbón activado en bloque de alta capacidad, los cuales están incorporados en todos nuestros sistemas de tratamiento de agua, diseñados exclusivamente para hidroponía y jardinería.

Ahora que conoces mejor los efectos de los microorganismos beneficiosos ¿seguirás regando con cloro?

Cómo evitar un exceso de nutrientes en las plantas

Con una EC alta, el agua contiene una  elevada cantidad de calcio y magnesio,  que junto con las dosis de nutrientes que añadimos, pueden bloquear o saturar las raíces de nuestras plantas.  Este efecto es conocido como un exceso de nutrientes en las plantas o “Nutrient Lockout”.

Efectos del exceso de nutrientes en las plantas

Como consecuencia a un exceso de nutrientes, nuestras plantas mostrarán síntomas como hojas más amarillas, un crecimiento más lento, o incluso pueden llegar a morir, ya que al estar las raíces bloqueadas, no estarán absorbiendo  los nutrientes necesarios.

Y es que nuestras plantas necesitan para crecer calcio y magnesio, pero en las cantidades adecuadas. Estos minerales, que sirven de nutrientes para los cultivos,  los encontramos disueltos en el agua, el problema es que no podemos saber en qué medida.  Solamente podemos medir el conjunto de minerales disueltos mezclados, mediante la electroconductividad (EC), pero sin especificar la cantidad concreta de cada uno.

Si el agua tiene una EC elevada y además le añades calcio y magnesio, lo más probable es que las raíces se bloqueen por un exceso de nutrientes, y por lo tanto, no puedan seguir absorbiendo más alimento.

Osmosis inversa para evitar el exceso de nutrientes

Para evitar estos problemas, los cultivadores prefieren empezar a regar con agua pura (limpia de sales y minerales disueltos). De esta forma saben exactamente  la cantidad de nutrientes que les pueden dar a las plantas.

Tengamos  en cuenta que las plantas pueden llegar a admitir hasta un 1,4 o hasta 2,2 de EC, según su genética y fase del cultivo. Cuanto más elevada sea la EC de tu agua, menos nutrientes podrás añadir al cultivo. Por ejemplo, si el agua con la que riegas tiene una EC de 1,0 solamente podrás añadir nutrientes hasta 0,4 o 1,2 para alcanzar los niveles máximos. No obstante, si empiezas con un agua pura de 0,2 o incluso 0,0 EC, podrás añadir a tus plantas la cantidad exacta de nutrientes que necesitan.

Con un sistema de osmosis inversa garantizarás que tu agua esté libre de sales y metales pesados hasta en un 95%, y libre de cloro hasta un 99%, evitando así los problemas de un exceso de nutrientes.