Filtros de agua para cultivos hidropónicos y el riego de plantas y jardines

5 razones para bajar la EC y eliminar el cloro del agua

 

La horticultura es una actividad inherentemente humana que nos ha permitido evolucionar y sobrevivir como especie. A miles de años de experiencia, sacando vida de casi cualquier suelo, tenemos que sumarle los enormes avances que el desarrollo de la ciencia ha ido introduciendo en los últimos años, que nos permiten conocer mejor cómo optimizar y mejorar la calidad de los cultivos. Una parte fundamental de esto es nuestra comprensión de la importancia de la calidad del agua y de cómo la electro-conductividad (EC) y el cloro le afectan.

A ningún horticultor, desde el más tradicional hasta el más técnico, se le escapa la importancia del agua para un cultivo. Hemos de tener en cuenta no sólo que el agua constituye la mayoría del peso de una planta, sino que es el principal medio a través del cual podemos introducir, inadvertidamente, sustancias a nuestro cultivo que no le convienen, que pueden hacer enfermar a las plantas, reducir el rendimiento y calidad de las cosechas, afectando a cuestiones tan básicas como el sabor o las propiedades nutricionales de un fruto.

¿Por que debemos bajar la EC y eliminar el cloro del agua?

¿Qué le estás dando de beber a tus plantas?

 

Cuando riegas tus plantas con agua corriente, no solo les estás aportando agua, sino toda una serie de químicos que, dependiendo de la región donde vivas, se presentarán en diferentes concentraciones. En regiones de aguas duras, como en el Levante español, abundan en el agua las sales de magnesio, calcio y potasio, además de sulfatos. Estas sales aumentan la electro-conductividad (EC). En regiones de aguas blandas, si bien no se da el problema de la excesiva concentración de sales, comparte con el agua corriente de las regiones de aguas duras la presencia del cloro.

 

¿Por qué debería bajar la EC y eliminar el cloro del agua de riego?

 

A continuación, te presentamos 5 razones por las que es importante bajar la EC y eliminar el cloro del agua con la que riegas tus plantas.

  • Mayor cantidad de nutrientes y mayor eficiencia nutricional: La electro-conductividad (EC) del agua nos proporciona una estimación de la cantidad de sales que hay en ella disueltas. Una planta puede admitir una concentración limitada de sales que, en valores de EC, oscila entre 1,4 y un 2,2 mS/cm dependiendo del tipo y la fase de desarrollo. Esto se debe a la capacidad de absorción de las raíces. Si le proporcionamos al cultivo un agua con 1,0 mS/cm, la cantidad de nutrientes que podremos darle a nuestra planta será de 0,4 a 1,2 mS/cm para alcanzar los valores máximos. Si por el contrario le proporcionamos un agua con valores bajos de EC, la cantidad de nutrientes que podremos darle a nuestro cultivo será mucho mayor. Además, si partimos de un agua pura, las plantas no absorberán ningún elemento indeseado, por lo que aumentaremos al 100% la eficiencia de los nutrientes y fertilizantes que le suministremos.
  • Al bajar la EC, obtenemos mayor salud radicular:
    Las aguas duras contienen una alta cantidad de sales minerales que producen incrustaciones en las raíces, reduciendo su capacidad de absorción y afectando a la nutrición de la planta. De hecho, todas estas sales minerales, como por ejemplo la cal, el sodio, el magnesio entre otras , junto a los nutrientes que añadamos, pueden producir un efecto de saturación y bloqueo de las raíces que se conoce como “nutrient lockout”, es decir, una incapacidad de la planta de absorber nutrientes, lo que generará su muerte si no se le pone remedio inmediatamente. Al reducir la EC del agua mejoraremos la salud de las raíces, evitando incrustaciones y el nutirent lockout, y podrán absorber con la máxima eficiencia los nutrientes que le suministremos.
  • Protección de microorganismos en abonos y extractos:
    Los abonos orgánicos contienen microorganismos beneficiosos que colaboran en la salud de la planta, manteniendo limpias las raíces de forma que pueden usar toda su capacidad de absorción para la nutrición, o, en el caso de las micorrizas, incluso aumentándola. Estos microorganismos también protegen a la planta contra invasiones de hongos patógenos. Al emplear agua corriente para el riego, estamos matando estos microorganismos beneficiosos. La razón: el cloro. Se trata de un químico desinfectante que se añade al agua corriente para garantizar su salubridad para el consumo humano, impidiendo que se produzca la proliferación de algas y hongos en el interior de los tubos de suministro y en los depósitos de almacenamiento. Pero el cloro no es selectivo y, como desinfectante, elimina cualquier microorganismo, por lo que al regar tus plantas con agua clorada también estás matando los microorganismos que las benefician. Por esta misma razón no deberías usar jamás agua clorada si aplicas en tus cultivos extractos de microorganismos como insecticidas o pesticidas ecológicos, bioestimulantes, protectores fúngicos o biofertilizantes.

 

  • Mayor control general del cultivo y menos problemas. Al bajar la EC del agua, también conseguiremos mayor control total sobre nuestro cultivo. Por ejemplo, al reducir la concentración de sales, lograremos un pH más equilibrado y óptimo para las plantas. También, al suministrar un agua más pura, podremos detectar con mayor precisión el origen de cualquier problema que se dé en nuestro cultivo, ya que sin esa batería de sales descontroladas que entran por el agua corriente, sabemos con exactitud qué nutrientes están recibiendo y en qué cantidades.

  • Mayor calidad y rendimiento del cultivo. Reducir la EC y eliminar el cloro repercutirá en una mayor calidad y rendimiento de tu cultivo. Si lo piensas bien, cuando riegas con un agua cuya composición desconoces, estás incorporando sustancias desconocidas a tu cultivo, que acabarán en flores y frutos que después serán consumidos. De forma general estarás afectando a la calidad de tu producto: a su sabor, a su aroma, a su aspecto y a sus valores nutricionales, pero además estarás desaprovechando la capacidad de rendimiento del cultivo. Un cultivo que no ha podido aprovechar al 100% los nutrientes que le has suministrado, o ha recibido dosis erróneas de sales por haber sido regado con un agua con una EC elevada, o que no ha podido aprovechar los beneficios de los microorganismos de abonos y extractos al haber sido aniquilados por el cloro del agua, te proporcionará una cosecha más reducida y de peor calidad.

 

En resumen, el agua de calidad es el cimiento de una cosecha de calidad. Es un aspecto fundamental que repercute directamente en la salud y calidad de tu cultivo. Cuando riegues tus plantas hazte la pregunta: ¿qué les estoy dando realmente?, ¿por qué les daría un agua que ni yo mismo bebería?, ¿qué voy a hacer al respecto?

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