Filtros de agua para cultivos hidropónicos y el riego de plantas y jardines

Cómo estabilizar el pH del agua para regar

El pH indica el grado de acidez o de alcalinidad del agua a partir del cálculo de la concentración de iones de hidrógeno. Los ácidos fuertes tienen altas concentraciones de iones de hidrógeno, y los ácidos débiles tienen concentraciones bajas. Las plantas, como las personas, tienen variaciones de pH, pero sin el valor adecuado pueden verse expuestas a problemas de salud como plagas o virus, que influirán en su correcto crecimiento. Estabilizar el pH del agua, nos ayudará a obtener unas plantas más sanas y fuertes.

Para entender el pH es importante tener en cuenta la acidez, la cual determina la capacidad de absorción y solubilidad de muchas sustancias nutritivas. El pH varía de 0 a 14, de manera que un agua con un valor de pH inferior a 7 se considera un agua ácida, mientras que una con un valor superior a 8 se considera un agua alcalina. Un valor de pH de 7 se considera neutro.

Niveles de pH del agua

Los niveles de pH del agua con la que regamos, alteran también el pH del sustrato. El pH del agua del grifo acostumbra a ser en la mayoría de zonas superior a 7, especialmente en los núcleos urbanos, ya que contiene más calcio. El valor recomendado para cualquier tipo de cultivo, varía entre 6,5 y 7,5, por lo que un valor mucho más bajo o elevado puede ser perjudicial para las plantas.

Con un pH demasiado bajo (por debajo de 4), y por lo tanto más ácido, las raíces de las plantas pueden quedar dañadas. Por otro lado, algunos nutrientes se disuelven más fácilmente con estos valores de pH y son absorbidos por la plantas con mayor facilidad, hecho que puede provocar un exceso de absorción de aluminio y hierro, y carencia de otros componentes esenciales como magnesio, potasio o fósforo.

Con un pH bajo, los metales pesados pueden llegar a causar necrosis a las plantas, ya que son absorbidos también en mayor cantidad.

Un agua con un pH alto también tiene efectos dañinos para las plantas, ya que con más alcalinidad, los nutrientes en general no se disuelven tan fácilmente. Esto puede provocar deficiencia de nutrientes en las plantas y por lo tanto, problemas en su desarrollo (plantas que no crecen, hojas que no llegan a salir…)

Cómo estabilizar el pH del agua

Mediante un medidor de pH podemos medir la concentración de hidrógenos presentes en el agua. Una vez conozcamos el valor del pH que tenemos, podremos regularlo mediante determinados productos ácidos/alcalinos, los cuales añadiremos a la solución de nutrientes que les damos a las plantas.

Aunque una solución muy cómoda es usar agua osmotizada para regar ¿por qué?

El agua de osmosis (enlace) tiene un pH de 6,5 aproximadamente. Si usamos este tipo de agua, sabremos cual es siempre nuestro nivel de pH, lo que nos ayudará a la hora de regar nuestras plantas. Además de tener siempre el mismo valor de pH, tendremos un agua libre de químicos (sin cloro), sales y metales pesados, es decir, con una EC baja. Usando un agua de calidad nos garantizaremos unas plantas más sanas y protegidas de posibles enfermedades y problemas de crecimiento.

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Cómo evitar un exceso de nutrientes en las plantas

Con una EC alta, el agua contiene una  elevada cantidad de calcio y magnesio,  que junto con las dosis de nutrientes que añadimos, pueden bloquear o saturar las raíces de nuestras plantas.  Este efecto es conocido como un exceso de nutrientes en las plantas o “Nutrient Lockout”.

Efectos del exceso de nutrientes en las plantas

Como consecuencia a un exceso de nutrientes, nuestras plantas mostrarán síntomas como hojas más amarillas, un crecimiento más lento, o incluso pueden llegar a morir, ya que al estar las raíces bloqueadas, no estarán absorbiendo  los nutrientes necesarios.

Y es que nuestras plantas necesitan para crecer calcio y magnesio, pero en las cantidades adecuadas. Estos minerales, que sirven de nutrientes para los cultivos,  los encontramos disueltos en el agua, el problema es que no podemos saber en qué medida.  Solamente podemos medir el conjunto de minerales disueltos mezclados, mediante la electroconductividad (EC), pero sin especificar la cantidad concreta de cada uno.

Si el agua tiene una EC elevada y además le añades calcio y magnesio, lo más probable es que las raíces se bloqueen por un exceso de nutrientes, y por lo tanto, no puedan seguir absorbiendo más alimento.

Osmosis inversa para evitar el exceso de nutrientes

Para evitar estos problemas, los cultivadores prefieren empezar a regar con agua pura (limpia de sales y minerales disueltos). De esta forma saben exactamente  la cantidad de nutrientes que les pueden dar a las plantas.

Tengamos  en cuenta que las plantas pueden llegar a admitir hasta un 1,4 o hasta 2,2 de EC, según su genética y fase del cultivo. Cuanto más elevada sea la EC de tu agua, menos nutrientes podrás añadir al cultivo. Por ejemplo, si el agua con la que riegas tiene una EC de 1,0 solamente podrás añadir nutrientes hasta 0,4 o 1,2 para alcanzar los niveles máximos. No obstante, si empiezas con un agua pura de 0,2 o incluso 0,0 EC, podrás añadir a tus plantas la cantidad exacta de nutrientes que necesitan.

Con un sistema de osmosis inversa garantizarás que tu agua esté libre de sales y metales pesados hasta en un 95%, y libre de cloro hasta un 99%, evitando así los problemas de un exceso de nutrientes.

Consecuencias de regar con agua dura

Regar con agua dura no es recomendable, ya que tiene consecuencias muy negativas sobre las plantas. Si queremos que nuestro cultivo crezca sano y al máximo de sus posibilidades, es importante hacerlo con agua pura y de calidad

¿Qué es un agua dura?

Es aquella que tiene una alta cantidad de sales, sobre todo de calcio y magnesio, o lo que todos conocemos como la CAL. La formación de la CAL es un problema para las plantas y sus raíces. El Fosfato de Calcio, del que están hechos nuestros huesos, no es soluble en el agua. El Fosfato de Calcio a menudo se precipita de las soluciones nutrientes en forma de Cal. Cuando se forman incrustaciones de cal en las raíces de las plantas, estas no pueden absorber los nutrientes como calcio, magnesio, fósforo y otras sales que añadimos a nuestros abonos.

Además, si el agua es excesivamente dura, o un análisis muestra niveles tóxicos de elementos como sodio, boro, nitritos o nitratos, el agua debería ser filtrada por un sistema de osmosis inversa. 

Osmosis inversa para reducir la dureza del agua

Cuando usamos nuestro medidor de EC sabemos la cantidad de sales disueltas en el agua, pero en un agua dura, no sabemos en qué niveles están cada una de ellas.

Sin embargo, la mayoría de los cultivadores prefieren simplificar el proceso y obtener un agua limpia y pura utilizando un sistema de Osmosis Inversa, para eliminar hasta el 95% de los minerales en el agua. Por lo tanto, si utilizas agua de osmosis todos los elementos esenciales que le des a tus plantas, serán los que vienen de los nutrientes y fertilizantes que usas, y no del agua del grifo, creando así un perfecto equilibrio para el crecimiento de tus plantas. 

También se recomienda utilizar un sistema de osmosis si hay un descalcificador instalado.  Estos no eliminan el calcio y magnesio, sino que los convierten en Sodio, a veces a niveles tóxicos. Si el sodio supera los 50 ppm, las plantas no podrán llegar a su potencial genético.

El agua de osmosis inversa también es perfecta para añadir a tu depósito y reemplazar el agua perdida por la evaporación, sin añadir minerales no deseados presentes en el agua de grifo. Los expertos saben que si un análisis demuestra un solo elemento acercando niveles tóxicos, un equipo de Osmosis Inversa es imprescindible.

CAL INCRUSTADA DENTRO DE